EPILEPSIA

Las crisis epilépticas son una manifestación clínica de una descarga neuronal excesiva y su expresión depende de la zona cerebral afectada.

Se clasifican en función de su etiología (si sus causas son conocidas o no) y de su localización.

Los tipos de crisis epilépticas son:

  • Parciales:
    • Parcial simple: la persona no pierde la consciencia durante la crisis.
      • Con signos motores: se manifiesta con convulsiones en el lado opuesto al hemisferio dañado.
      • Con signos sensitivos: alteraciones que indican la sobreactividad sensorial de la corteza somatosensorial primaria.
      • Con síntomas autonómicos: con sobreactivación del sistema nervioso autónomo (ruborización, taquicardia, sudoración…)
      • Con manifestaciones afectivas: cambio brusco del estado de ánimo. Por ejemplo, aumento de la irritabilidad, agresión, síntomas depresivos…
      • Con manifestación psicológica: con ilusiones perceptivas o alucinaciones. También puede aparecer el fenómeno de desrealización o despersonificación, pensamiento forzado…
      • Con manifestación dismnésica: con alteraciones de la memoria. Por ejemplo, con fenómenos “deja vu” o “jamais vu”.
    • Crisis parciales complejas: son crisis causadas por una descarga cerebral anormal y localizada que conlleva una alteración de la conciencia.

 

  • Crisis generalizadas: cuentan con la afectación de la conciencia y la aparición de fenómenos vegetativos masivos asociados a signos motores.
    • Ausencias típicas: el sujeto apenas es perceptible para el exterior, aunque a veces aparecen tics en el ojo.
    • Ausencias atípicas: con pérdida de tono muscular en la cabeza. Se da en niños con retraso mental.
    • Tónicas: la persona pierde el tono muscular (pudiendo caerse). Cuenta con contracciones musculares en todo el cuerpo y rigidez. El episodio puede durar varios segundos o minutos.
    • Clónicas: se pierde la conciencia, el tono muscular y aparecen espasmos y convulsiones. Son más frecuentes en niños.
    • Tónico-clónica: cuenta con tres frases, la primera es la preictal (una crisis parcial simple que actúa a modo de “aura, como una señal de la crisis), la ictal (con pérdida de tono muscular, rigidez y fenómenos vegetativos) y la postictal (el sujeto entra en un sueño postcrítico muy intenso. Al despertarse, se encuentra desorientado, con dolores musicales y cansancio. Aunque tienen amnesia de la crisis puede recordar el momento del “aura”.
    • Mioclónicas: con contracciones de los grupos musculares en el contexto del sueño.
    • Atónicas: pérdida de tono muscular de la cabeza y tronco. Son más frecuentes en niños con trastornos que cursan con retraso mental.

 

  • Crisis parcial simple secundariamente generalizada: es aquella que comienza como una crisis parcial pero que poco a poco se va generalizando.

Tras el diagnóstico de la epilepsia (estudiando su causa y utilizando técnicas como el EEG, el SPECT, TAC y RMN), se procede al tratamiento sintomático, que en la mayoría de los casos consiste en tratamiento farmacológico. En casos como la epilepsia refractaría se recurre a tratamientos alternativos como el quirúrgico (con extirpación de alguna zona concreta como el lóbulo temporal, la amígdala, el hipocampo…), la estimulación del nervio vago o dietas cetogénicas (muy ricas en grasas).

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